1ª Juan 3:19-24
 
Nada agota tanto la energía espiritual como el temor. Cuando nos inquietamos una y otra vez por nuestra salvación, la ansiedad puede nublar nuestros pensamientos y desenfocarnos del plan de Dios. Además, nos roba la paz y el gozo que el Señor nos prometió.
 
Existen varias razones por las que algunos cristianos dudan de su salvación:
El pecado. La salvación trae perdón y justificación delante de Dios. Pero cuando nos centramos en nuestros pecados y fracasos, dudamos de que el Señor pueda perdonarnos.
 
Las emociones. Algunas veces dependemos de nuestros sentimientos, y no de la Palabra de Dios para determinar nuestra salvación.
 
La inmadurez. Por ignorancia de la Biblia o un cambio lento, algunos creyentes pueden llegar a preguntarse si son salvos.
 
El legalismo. Algunos cristianos evalúan su seguridad eterna por su desempeño. Si no cumplen con un estándar que ellos mismos establecen, la incertidumbre puede echar raíces.
 
1ª Juan 3:19, dice que podemos saber que somos de la verdad, y así aseguraremos nuestros corazones delante de Dios. La palabra asegurar significa pacificar y calmar nuestra alma para que no nos consuma la duda aterradora, que nos impida disfrutar de nuestra nueva vida en Cristo.
Pastor Charles Stanley

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