John Newton fue un traficante inglés de esclavos quien después de conocer al Señor Jesucristo se convirtió en pastor y autor de himnos, siendo «Sublime Gracia» su composición más destacada dentro de la tradición angloparlante cristiana… El dijo: “Aunque los problemas asalten y los peligros aflijan, aunque todos los amigos fallen y los enemigos se unan, sin embargo, una cosa nos aseguran las Escrituras: Que el Señor proveerá”

La vida de cada ser humano es diferente e impredecible: puede resultar rutinaria o sufrir cambios tan drásticos que seamos prácticamente incapaces de afrontarlos. Ninguno de nosotros puede asegurar lo que será del día de mañana, tal como leemos en la misma Palabra de Dios:

“¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello” (Santiago 4:13-15)

El Profeta Habacuc lo expresaba de esta manera:

“Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar” (Habacuc 3:17-19)

Job declaró lo siguiente: “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré… Y él mismo será mi salvación…” (Job 13:15-16)

Teniendo en cuenta los vaivenes propios de la existencia humana seria bueno que pudieramos hacer nuestras las palabras del profeta Isaías:

“Jehová, tú eres mi Dios; te exaltaré, alabaré tu nombre, porque has hecho maravillas; tus consejos antiguos son verdad y firmeza… Por esto te dará gloria el pueblo fuerte, te temerá la ciudad de gentes robustas. Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción, refugio contra el turbión, sombra contra el calor; porque el ímpetu de los violentos es como turbión contra el muro… Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación” (Isaías 25:1, 3-4, 9)

Recordemos: Sin importar en qué circunstancias nos hallemos, sepamos con certeza que Dios también alli está presente.

TBS

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